En este blog encontrará escritos variados que reflejan como pienso y siento.
“HNO. MARCOS, NO PUEDE SEGUIR ASI”
Por: Marcos Alexander Guevara.
Comencé a ser diacono a la edad de 15 años, cuando tenía 6 años desempeñando ese privilegio, se me presentó la oportunidad de desempeñar otro privilegio, Maestro de jóvenes, estaba muy feliz con ambos, una semana servía en el diaconado y la otra como maestro, me sentía muy feliz y útil en la obra de Dios.
Hasta que un día un hermano anciano de la iglesia de nombre Carlos Martínez (el de en medio de la foto), me pregunto, “Hermano lo felicito por su disposición, pero, ¿en que momento usted se congrega? Lo veo de diacono una semana y la otra de maestro, ¿cuándo entra al culto?, ¿Cuándo participa del alabanza y escucha la predicación?; hasta en ese momento me di cuenta que llevaba meses sin entrar a sentarme en el local de la iglesia, y con mucha pena le dije, “Meses ya hno.”.
A lo que respondió “Hno. Marcos, No puede seguir así”, “se va a secar espiritualmente, usted debe llenarse de Dios para ser de bendición para otras personas, de lo contrario un día se terminará su reserva y no tendrá nada que dar, le doy ocho días para que piense con cuál de los dos privilegios se quedará”, eso me dejo muy triste, y aunque sabía que el hno. Me lo decía por mi bien, una parte de mí se rehusaba a aceptarlo porque amaba ambos privilegios, pasaron los ocho días y cuando me pregunto que había decidido, le dije “hno. Deme otros ocho días por favor, no he podido decidir”.
A los siguientes otros ocho días, después de meditarlo mucho y con gran tristeza le dije, “me quedare como maestro de jóvenes”. Con el tiempo entendí la tremenda sabiduría que tuvo el hno. Anciano, sin duda fue lo mejor. PARA PODER SER DE BENDICION DEBEMOS ESTAR BEBIENDO CONSTANTEMENTE DE LA FUENTE DEL SEÑOR, YA QUE NADIE PUEDE DAR LO QUE NO TIENE.
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